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Archivo para septiembre, 2012

Encuentro

Hacia buen tiempo que se había ido, llevando todo lo que necesitaba, y sobre todo la autosuficiencia y la capacidad de realizar las cosas. Todo había cambiado menos su padre y su hogar, y cuando se dio cuenta de ello decidió regresar. Era una reunión esperada por el padre que le buscaba hasta el camino, por el hijo que ya desfallecía y venía arrepentido; repentina en el tiempo, inesperada para los demás, y capaz de alterar la normalidad de esos días. En ese momento se volvió a confrontar la sorpresa con lo habitual, la alegría y la cólera, la vergüenza con la confianza, la libertad con la limitación, la certeza con la duda, lo espontáneo con lo programado, la desilusión y la esperanza, la negación con la convicción. Todos decidieron en un instante la validez del camino y se expresaron en una maraña de sentimientos y expectativas, acciones y omisiones, convicciones y definiciones, entrega y certeza, amor y compasión, firmeza y resolución, paternidad y responsabilidad, vida y pasión, riesgo e inversión, restauración y provisión entre estas dos personas. Llanto y consuelo, perdón y paz, agradecimiento y compromiso, asunción y dignidad, alegría y libertad, cambio y renovación.

Así fue el encuentro

Faltan 4 horas para estar en casa, eso era lo que hubiera querido colgar en su Facebook al iniciar el día, pero no podía hacerlo… había pasado mucho tiempo y las señales del camino a casa habían cambiado o se habían perdido; pero ahora más que nunca no quería fracasar, tenía que llegar a pesar que fuera lo último que haga.

¡Sí se puede!, ¡Sí se puede!, es lo que debieron vitorear cuando llegaba a su destino, pero sólo estaba él y nadie más. Además, la gente no le esperaba y también él no deseaba público … sólo quería encontrar a su padre…

Su padre, el único que siempre esperó y para quien el camino fue su único amigo de muchos días, …

Él, en su twitter hubiera escrito: Hoy es un día especial donde se hará realidad todos tus deseos, lo que se perdió será hallado, lo que no parece existir se hará notorio, … y cuando llegaba la noche: mañana será otro día. Se había olvidado de mirar sus notificaciones, ya no le interesaba los comentarios, ni los like; sólo seguía a su hijo…

Y aunque su hijo no escribió esa mañana, su corazón se sobresaltó y nuevamente ese día se apresuró a salir al camino de espera.

A lo lejos, parecía una sombra avanzar… y desaparecía con el arenal y el espejismo del desierto, y aunque sus ojos estaban cansados por toda la vida vivida, eran refrescados por las lágrimas del esfuerzo y añoranza de ese, su corazón vigoroso. Hasta que lo vio,… y sí era él, … aunque diferente, con ropa raída por la pobreza y el viento, descalzo sin nada que cubriera sus pies del calor y las espinas, había llevado todo y volvía sin nada, pero era él y eso era suficiente.

Entonces le salieron las fuerzas de entre la flaqueza y el debilitamiento, y corrió como en sus años mozos lo había hecho; no habían palabras para escribir en el Facebook, ni en el twitter, porque no había tiempo más que para disfrutarlo intensamente sin perder un solo segundo, y lo abrazó y le besó, escuchó su súplica y le levantó, sigues siendo mío, mi hijo amado, y conmigo, es momento de tomar lo que te corresponde, vístete y cálzate con lo que es tuyo y ven, porque este gozo va a explotar en una fiesta y comida y alegría, porque vives y estas sano, estás salvo, estás conmigo.

Cuando un padre y un hijo pródigo se encuentran, todo, el tiempo y el espacio parecen detenerse a observar el cuadro y deleitarse en la hermosura de ese evento, que trae consigo mucha vida , vida nueva, muchas cosas por delante, muchas expectativas, mucho perdón, mucha sanidad y sobretodo mucho amor.

Pero también hoy aquí, nos encontramos nosotros, y qué de nuevo va a traer esta reunión consigo, una nueva decisión, una nueva propuesta, o nada… Nada se produce porque sólo nos reunimos y no nos encontramos.

También así ocurre con Dios, si nada pasa es porque no nos encontramos con Él. Un joven rico se encontró con él, y era un hombre de valores porque había obedecido a los mandamientos, pero cuando Jesús le dijo vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme (Lucas 18:18-22), él no pudo hacerlo, y Jesús lo vio pasar e irse. Nada nuevo surgió en el.

Más allá, en Lucas 18:35, Jesús se encontró con un ciego, que no había sido tomado en cuenta en el Programa y que no sólo por el hecho que no veía fue discriminado, sino porque él mendigaba y estaba acostumbrado a pedir, y cuando pedía misericordia al Hijo de David gritando, querían hacerle callar, para qué le dijimos que era Jesús, pero Él sabía que era su momento y su oportunidad y gritó mucho más, clamó ten misericordia de mí y cuando Jesús llegó y le preguntó ¿qué quieres que te haga?, él no dudó en decir: Señor que reciba la vista, y la recibió y su fe le salvó.

Yo no sé si esta noche o desde ayer, nada nuevo pasará en tu vida o en mi vida, pero el mismo Dios que habló a su pueblo, en Isaías 1:18, venid luego y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.; Él nos sigue llamando y nos invita a dejar nuestros pecados en la cruz de Cristo porque sólo allí podremos descansar, sólo allí se anula el poder del pecado y del diablo, sólo allí triunfó Jesús sobre toda autoridad o potestad de las tinieblas, y sólo en la Cruz, Él ganó para nosotros eterna salvación. Y es que la cruz, representa el cruce de nuestros caminos con los de Dios; el encuentro con nuestro Padre eterno, que siempre lucha porque vivamos un vida plena, una vida abundante. Nosotros podemos elegir, hoy.

 

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