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Archivo para abril, 2014

En la resurrección

María Magdalena junto con otras mujeres (Juan 20:1, sólo María Magdalena , Mateo 28:1 dice con la otra María, Marcos 16:1 con María la madre de Jacobo y Salomé, Lucas 24:1 y 10 con Juana, María madre de Jacobo y las demás con ellas) fueron a ver al Señor, a estar cerca de él, verle cómo estaba, si olía mal, para colocarle especies aromáticas, tocarle y verle. No consideraron los obstáculos o dificultades, ellas querían verle.
Y hubo un terremoto, y cuando llegaron hallaron removida la piedra del sepulcro (Lucas 24:2, Juan 20:1 quitada la piedra, Mateo 28:2 el terremoto se dio porque un ángel del Señor descendió del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella,su aspecto era como un relámpago y su vestido blanco como la nieve; Marcos 16:4 vieron removida la piedra), ésto fue una gran sorpresa, grata porque el obstáculo había sido vencido, pero ingrata porque traía consigo muchas preguntas, porque los soldados estaban como muertos. La narración de Mateo enfatiza el poder involucrado al descender el ángel y su autoridad mayor que cualquier autoridad humana, se había roto el sello de la sepultura por una persona del cielo.
Y entraron al sepulcro,(Juan 20:1 dice que cuando María vio quitada la piedra, corrió a avisar, Mateo 28:8 da a entender que luego de escuchar las palabras del ángel “ha resucitado”, salieron del sepulcro y fueron corriendo a dar las nuevas, Lucas 24:3 sólo precisa que no hallaron el cuerpo del Señor y les hablaron los ángeles y luego fueron a dar aviso) allí vieron ángeles (Marcos 16:5 a un joven sentado, cubierto de una larga ropa blanca, Lucas 24:2 no hallaron el cuerpo del Señor Jesús, se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes, Mateo 28:5 el ángel les dijo: No temáis, Juan 20:2 no hace referencia de ángeles, sólo que María Magdalena, corrió y avisó a Pedro y Juan: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde le han puesto) y según Marcos, el joven les dijo “ha resucitado”, (Mateo 28:5-7, igual, pero con la urgencia de ir pronto y decirle a sus discípulos que ha resucitado y va delante de vosotros a Galilea donde le veréis, Lucas 24:4-7 los dos varones les dijeron que ha resucitado y que se acuerden de sus palabras, que Él iba a resucitar) no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron, y que vayan a avisar a sus discípulos y a Pedro para que vayan a Galilea y allí le veréis(Mr. 16:6,7), y se fueron huyendo del sepulcro, con temblor y espanto; y no decían nada a nadie, porque tenían miedo (Mr. 16:8).
Sus sorpresas aumentaron al entrar en el sepulcro, no había el Señor a quien habían ido a ver, a quien habían ido a llorar o tal vez a despedirse definitivamente; como Juan 20:2 dice María centra su informe inicial, en que se han llevado al Señor y no sabemos dónde le han puesto, como si estuviera pensando que ya no les quieren dejar, ni siquiera ese consuelo de verle aunque sea muerto. Eso mismo se evidencia en el 20:12-13, porque ella ve a los ángeles, pero como si esa visión no fuera sorprendente, y allí donde el cuerpo del Señor había sido puesto, les responde: Se han llevado a mi Señor, y no sé donde le han puesto. No había cosa más importante para ella que saber cómo estar cerca del Señor. Hay una gran angustia en su ser, de perderlo, de no poder encontrarlo, de que se le haya quitado algo muy preciado o indispensable para su vida misma. Según Mateo 28:5, también el ángel les habló explicándoles que ha resucitado y les mostró el lugar donde había sido puesto, y cuando van a dar las nuevas, iban con temor y gozo, como emociones entremezcladas; no sabían qué realmente sucedió, pero el ángel les dio la esperanza que en Galilea le verían ellas mismas y eso afirmaba su confianza. Lucas 24:6-7 muestra que además de afirmar que ha resucitado, los ángeles les mencionaron algunas palabras de Jesús para que se acuerden que él lo había anunciado, y acordándose fueron a avisar a los discípulos. Es que había muchos temores, muchas preguntas, porque esto era algo sobrenatural, aunque antes ya lo habían visto con Lázaro, pero todavía había algunas dudas, que cuando las dijeron a los discípulos, le parecían locura (24:11) y no les creían. ¡Cómo puede suceder algo así! Marcos 16:6-8, muestra que estaban asustadas, se espantaron del joven, y cuando les dijo que ha resucitado y en Galilea le veréis, huyeron del sepulcro con temblor y espanto, y no decían nada a nadie, porque tenían miedo. ¡Qué ha pasado!, lo cierto era que el Señor no estaba en el sepulcro y ésto todavía no lo pueden entender, María vuelve al lugar. No se precisa si ella siempre permaneció con las mujeres, o fue ella sóla y volvió, pero ella sí vio a los ángeles y seguía llorando, que ellos le dijeron ¿por qué lloras? No podía dejar de llorar porque se habían llevado a su Señor (¿Cómo podía alegrarse? se han llevado a su Señor). Da la impresión que a pesar que avisó a Pedro y a Juan, y ellos vinieron y constataron que no estaba el cuerpo de Señor, ella tenía que encontrar alguna pista o algo más que le aclare lo que estaba pasando, porque ellos volvieron a los demás a avisarles, pero todavía no entendían. Estaban tristes y llorando (Marcos 16:10).
Hay que notar la persistencia de María Magdalena, su renuencia a dejarse vencer, su ensimismamiento también, que posiblemente estaba pasando con todos y cada uno de los discípulos, y es que cada uno tenía que tomar un decisión en relación a estos hechos. Había que hacer algo, y María estaba dispuesta a hacerlo, y se quedó a indagar, hasta que Jesús mismo se aparece y le habla ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella estaba desconsolada y Jesús lo sabía, y no había forma en que fuera consolada: Señor, si tu lo has llevado, díme dónde lo has puesto, y yo lo llevaré; no me lo quites, aunque no tenga fuerzas, yo lo llevaré, yo lo puedo hacer, aún estoy viva y sacaré fuerzas para llevarle, por qué le hacen eso a una persona muerta, no tienen respeto. Y tiene que ser sacada de su depresión y ensimismamiento por el Señor, que le dice fuerte ¡María!, y ella le reconoció y volviéndose ella (hubo todo un cambio en ese momento, una vuelta completa) también clamó fuerte ¡Maestro! y cuánta alegría, cuánta paz, cuánto gozo que nadie podría quitar, cuánta certidumbre, y pues cómo no abrazarle y acercarse y adorarle. Y Jesús le dice, No me toques aún, pero ve y diles a mis hermanos, que subo al Padre (mi Padre y vuestro Padre, mi Dios y vuestro Dios, Jn 20:17; Mateo refiere que les salió al encuentro, diciendo ¡Salve! Mateo 28:9 y ellas se acercaron, abrazaron sus pies y le adoraron). Ahora María tenía algo que decir, porque sus dudas habían sido resueltas y podía testificar que lo había visto, aunque no le creyeran.
Luego refiere que se apareció primero a María Magdalena y les hizo saber que vivía y había sido visto por ella, pero no creyeron (Mr. 16:9-11, Lucas 24:8-10 refiere que se acordaron de las palabras de Jesús y les dieron las nuevas, y les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían, Mateo 28:8 con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas).